Cómo construir una buena relación con tu impresor. (Consejos para diseñadores freelance)

Seguro que alguna vez te ha pasado (a mi muchas veces) que cuando por fin vas a terminar un encargo te piden hacer tantos cambios que te quedas con la sensación de no haber cobrado suficiente.

O sencillamente, has calculado mal y te has quedado corto.

¿No sería genial tener la oportunidad de generar más ingresos sin invertir más trabajo?

Una forma de aumentar la rentabilidad de tus trabajos de diseño consiste en gestionar la producción de impresos de parte de tu cliente.

Muchos encargos de diseño están pensados para imprimirse. Es una buena idea de negocio facilitar también el producto terminado.

La persona que te pidió el diseño, probablemente estará tan ocupada con su negocio que le vendrá muy bien que le facilites también el producto impreso.

Pero te aviso (esta es la parte incómoda); es imprescindible que tengas conocimientos y que controles el proceso, porque si algo sale mal te pedirán responsabilidades.

Necesitas el "know how" y que tu proveedor sea un profesional de confianza.


¿Por qué le va a interesar nuestra propuesta lo suficiente para no encargarse él personalmente?

Tienes que ofrecerle un buen precio (no necesariamente el más barato), una fecha de entrega razonable y el acabado profesional que está buscando. El lote completo.

Para poder hacer esto es esencial tener una relación comercial impecable con tu impresor, así que ten muy en cuenta los siguientes puntos:

1.– Entrega tu diseño en condiciones

No está bien que pidas un precio ajustado y un tiempo de entrega rápido y luego te presentes con unos archivos que no hay por dónde cogerlos.

A ti y a tu cliente os parece que ha quedado muy bonito, pero al impresor se lo llevan los demonios porque ni siquiera te has molestado en preparar el arte final.

Haz bien tu trabajo.

guia de preimpresión

Si necesitas ayuda para crear tus artes finales, descárgate mi guía “15 PUNTOS CLAVE PARA PREPARAR TUS ARTES FINALES” (es gratis).

calcular bien la fecha de entrega

2.– Sé razonable con la fecha de entrega

Ese montón de revisiones han provocado que se eche encima la fecha de entrega.

Intenta explicar a tu cliente que el retraso que ha provocado él no siempre lo pueden asumir los demás. El vuestro no es el único trabajo en cola y tendrá que guardar turno.

No obstante cabe la posibilidad de “colarse”, pero lo normal es que te pidan un recargo sobre el precio por urgencia. Esto es más fácil de conseguir si tu volumen de facturación con la imprenta es lo suficientemente importante como para que te hagan el favor.

no seas un cliente exigente

3.– No llegues exigiendo

Cuando se trata de tus primeros encargos, no te van a mirar con buenos ojos si lo primero que dices es “lo necesito para esta tarde”. Primero debes trabajar la confianza.

Mucha gente tiene la costumbre de hacer esto; llegar de buenas a primeras con urgencias. Piensan que si no meten prisa su trabajo se quedará el último.

Lo malo es que como todos meten prisa, la cosa queda como al principio: cuando todo es urgente, nada lo es.

Lo mejor que puedes hacer es planificar bien los tiempos y tenerlos en cuenta.

Transfiere al cliente esta norma. De este modo cuando tengas una urgencia de verdad, tendrás más posibilidades de que sea atendida.

no vayas con cuentos

4.– No vayas con cuentos

El argumento que más he escuchado para conseguir un precio más bajo es: “te voy a traer un montón de trabajo (rebájame el precio para mis tarjetas de visita)”.

A ver, en primer lugar, tu “montón de trabajo” es una percepción subjetiva y una promesa que está por ver.

Cuando se demuestre estarás en condiciones de pedir un descuento (y no antes) –además, es posible que te lo ofrezcan sin pedirlo–.

Adelantarse a esto es ser un poco fantasioso.

Y en segundo lugar, ¿por qué motivo llevar muchos trabajos para imprimir te da derecho a pedir descuentos?

Quiero decir que muchos trabajos de distinta naturaleza no son lo mismo que un trabajo con muuuuchas impresiones (aquí sí que se reduce el precio por copia, pero esto ya lo contemplan las imprentas, ya que todas quieren ser competitivas).

Tenlo presente.

pedir presupuestos

5.– Evita pedir presupuestos a destajo

Esto pasa mucho, aunque te esfuerces en evitarlo.

Y es que los clientes no piden el presupuesto que necesitan, sino de todo el rango de opciones y cantidades para ver la diferencia de precios entre distintos tramos de cantidades, con la esperanza de encontrar el precio ideal.

Es tedioso y molesto.

Lo ideal es educar a tu cliente para que pida solo lo que necesita realmente.

  • Tardarán menos en darte los precios.
  • Será más sencillo comparar presupuestos de distintos sitios
  • Al cliente le costará menos decidirse
cliente enfadado

6.– No amenaces con irte a otra imprenta

La fecha de entrega no te cuadra y tu cliente te presiona.

Tampoco quieres pagar el recargo por urgencia. El impresor empieza a darte largas, te calientas y ¡zas! sueltas lo primero que te pasa por la quijotera ¡me voy a otra imprenta!

Tranquilo. Aunque puntualmente tengas que imprimir en otro sitio, no lo menciones como medida de presión.

Recuerda que estamos construyendo una relación que nos resulte beneficiosa a largo plazo y esta actitud no es muy diplomática.

colabora con la imprenta

7.– Colabora

A veces hay picos de trabajo y el departamento de preimpresión se colapsa. Puedes ofrecer tu ayuda para esos momentos y quedar genial con tu partner.

Ten en cuenta que el diseño en la imprenta suele ser más de batalla, y no se cobra como debería. Plantéatelo como una colaboración que puede reforzar vuestra relación comercial.

Es una buena idea ofrecer tu especialidad en diseño, para resolver esos trabajos complicados que les quita mucho tiempo (este tipo de trabajo sí que debes cobrarlo al precio que marques tú). Así crecerá su confianza en ti como profesional.

no retrases el pago

9.– Paga a tiempo

Parece lógico. Pues la realidad es (y yo lo he visto en primera persona) que algunos “diseñadores” condicionan el pago al momento en que paga su cliente. Y si el cliente no paga, ellos tampoco. Creen que cambiando de imprenta está todo arreglado.

¡Error! Ese es el camino más rápido para crear una reputación negativa que es casi imposible quitarse de encima.

Se supone que debemos construir imagen personal y de marca. ¡Pues vaya marca más cutre iba a ser ésta!

Por favor, sé serio en esto. Asegúrate el pago de tu cliente y no encargues nada si no has cobrado por anticipado el servicio.

Da igual la prisa que quieran meterte. Primero cobra.

Luego usa el sentido común y no tires piedras a tu tejado.


Ventajas de una buena relación comercial

De entrada, siguiendo estos consejos tendrás el viento a tu favor. Significa que cuando tengas que pedir algo te van a tener en consideración. Eso vale bastante.

¿Qué vas a conseguir?

  1. Tener afinidad con la persona que gestiona la imprenta provocará que tus trabajos se ejecuten con más “cariño” y tendrá más motivación para cumplir la fecha de entrega. En un taller donde no te conozcan hay más posibilidades de que te pongan alguna excusa cuando surja un contratiempo o aparezca un cliente con más prisa que tú.

  2. Los clientes que siempre pagan a tiempo son los favoritos de las imprentas, así que tu encargo tendrá preferencia por naturaleza.

  3. Si no estás continuamente pidiendo urgencias, cuando realmente tengas una harán lo que esté en sus manos por cumplir (y sin recargo).

  4. Si llevas los encargos de tus clientes con asiduidad puedes negociar un descuento sobre tarifa que puede llegar al 20% bruto (es como una comisión de vendedor).
    Unos productos tienen más margen que otros, así que el descuento puede no ser siempre el mismo. Este descuento es un beneficio para ti, no vayas a descontárselo a tu cliente 😉

  5. Será más fácil que te dejen estar en el taller para ver el arranque de impresión de un trabajo importante y comprobar que todo queda como debería.

  6. He visto algún caso en el que después de imprimir el trabajo se detectó un error (del diseñador) y la imprenta le cobró sólo los costes de material.

  7. También conseguirás descuentos en tus trabajos de papelería interna (cosas que puedas necesitar como tarjetas, carpetas, flyers…)

  8. Te recomendarán a quien pueda necesitar de tus servicios. Por las imprentas pasa mucha gente y muchas empresas, y a veces preguntan si conocen a alguien que haga tal o cual cosa. Aún hoy, en la era de las redes sociales, las recomendaciones de persona a persona son la mejor manera de conseguir clientes. Yo he conseguido clientes de esta forma.

¿Cómo va lo mío?

Aunque lo deseable sería que todo el mundo fuera superformal y superprofesional, la realidad –al menos en España– es que no.

Como tú has dado la cara por tu cliente y te has comprometido en servir el trabajo en una fecha, me temo que vas a tener que estar muy pendiente de tu proveedor de impresión.

Llama con un par de días de antelación para recordarles –y pedir que te aseguren– que tu pedido estará listo en la fecha acordada.

No dejes que tu reputación profesional se deteriore por dejadez.

Recorre la senda de las imprentas

Pedir presupuesto en un taller de impresión es el primer paso.

Pero no te fijes sólo en el precio que te dan.

  • Ten en cuenta su trayectoria profesional, las máquinas que tienen, referencias de otros clientes… incluso de otros diseñadores.

  • Pide que te enseñen trabajos impresos que se parezcan a lo que tú haces.

  • Consigue la información que puedas y anótala.

Cuando termines el tour y tengas la información, siéntate a analizarla y elige un par de imprentas candidatas a ser tu servicio de impresión.

Puede que encuentres un sitio genial para un tipo de trabajos y otro sitio que sea mejor para imprimir determinados proyectos.

Valora el feeling que hayas tenido con la persona que te atendió.

¿Te parece posible poner esto en práctica?

Estoy seguro de que será muy rentable para ti y te ayudará a construir una reputación profesional sólida.

Puedes preguntar en los comentarios o contarme alguna experiencia que hayas tenido con las imprentas. Me encantará saludarte.

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